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dimarts, 5 de febrer del 2013

¿Cómo funcionan las calderas de condensación?



Una caldera de condensación tiene un intercambiador de calor (elemento de la caldera que transfiere el calor generado por el quemador al agua que circula por dentro de ella) con una superficie mayor que uno convencional. Este detalle es clave para que el rendimiento de una caldera de condensación será mayor que una de no condensación.

En calderas de no condensación, los productos de la combustión están a una temperatura de entre 120 y 200 ºC.

Los productos de la combustión de cualquier caldera contienen vapor de agua.

En una caldera de condensación, se recupera una mayor cantidad de calor. Por un proceso de condensación (de ahí su nombre), generado gracias al intercambiador de mayor superficie, se recupera este calor adicional (calor latente) pasando el vapor de estado gaseoso a estado líquido. Como consecuencia de ello, la temperatura de los productos de la combustión cae por debajo de 100ºC, llegándose a temperaturas inferiores a 50ºC cuando la temperatura de retorno de calefacción es muy baja. El cambio de estado genera agua (condensados) que debe ser evacuada a un desagüe adecuado.

Cuanto más baja es la temperatura de retorno más alta es la condensación, más baja es la temperatura de los productos de combustión y, en consecuencia, mayor es el rendimiento obtenido.

La naturaleza de los condensados es ligeramente ácida (equivalente a la del zumo de tomate), ello implica que deben pasar por conductos de tipo plástico. Materiales metálicos como el cobre y el acero son fácilmente atacables por estos condensados y por ello debe evitarse su utilización tanto en desagües como en conductos de evacuación de productos de la combustión.